
El jurado del Premio de Narrativa “Ramón Gómez de la Serna”, presidido por Luis Mateo Díez, y compuesto por Blanca Berasátegui, Manuel Rico, Aurelio Loureiro y Santos Sanz Villanueva, ha otorgado el Premio en su edición del año 2010, a José Ovejero por su libro La comedia salvaje, editado por Alfaguara. El premio está dotado con 12.000 €.
José Ovejero (Madrid, 1958) es Licenciado en Geografía e Historia. Ha vivido varios años en Alemania y vive en la actualidad entre Madrid y Bruselas. Autor difícil de encasillar en un género o estilo, ha publicado novelas, (Añoranza del héroe, Un mal año para Miki, Huir de Palermo, Nunca pasa nada, entre otras), libros de cuentos (Qué raros son los hombres, Mujeres que viajan solas, Cuentos para salvarnos todos), poesía, teatro y libros de viajes.
Ha recibido el premio Ciudad de Irún de Poesía en 1993 con el poemario Biografía del explorador, el Premio Grandes Viajeros 1998 con el libro China para hipocondríacos y el Premio Primavera de Novela en 2005 con la obra Las vidas ajenas.
Sus artículos y relatos han aparecido en diferentes periódicos y revistas, tanto en España como en el extranjero. Ha dado conferencias en universidades e instituciones culturales en España, Italia, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Argentina, Ecuador, México y otros países.
La comedia salvaje nos sumerge en un mundo de alucinación, en el que las escenas realistas conviven con sucesos imposibles, aunque nunca se sabe si las situaciones más esperpénticas están sacadas de la realidad o de la imaginación del escritor. Benjamín ha recibido una misión que se le antoja desmesurada: detener la Guerra Civil. Aunque no cree que sea posible, recorrerá un país que se ha lanzado, al parecer con entusiasmo, a su propia destrucción. Y de camino irá encontrando estrambóticos personajes, apariciones delirantes que le harán pensar que se ha vuelto loco. Menos mal que ahí está la mano de Julia para devolverle de vez en cuando a la realidad. En la página de agradecimientos de este libro, el autor dice: “Si la Historia no debe ponerse al servicio de las ficciones ideológicas de sus autores, la ficción tampoco debe pretender suplantar a la Historia, máximas muy poco respetadas entre quienes escriben sobre la guerra civil española.”